En ocasiones no es fácil encontrar gente que comparta la misma pasión que nosotros por la montaña y sentimos que con los grupos de montaña perdemos la autenticidad y esa forma de sentir la naturaleza en solitario.
Llegar a lugares que sabes que nunca habrías conocido si alguien no te hubiera guiado hasta ellos, casi en solitario, intentando que la fauna que nos rodea, no se percate de nuestra presencia, respetando su hogar.
Llevamos la palabra salvaje en nuestro ADN, cuando decimos salvaje garantizamos que será salvaje, suena pretencioso, lo sabemos, pero es así.